Levantemos anclas, caen las redes: análisis del impacto de los cortes en los cables en la resiliencia de Internet
¿Se ha dado cuenta alguna vez de que sus videollamadas con amigos que se encuentran en otro país a veces se escuchan con total claridad, mientras que otras veces sufren retrasos tan frustrantes? Esto podría deberse a muchas razones, desde la congestión de la red hasta decisiones de enrutamiento que se toman en las profundidades de Internet.
En algunos casos, sus datos pueden incluso viajar a través de diferentes cables submarinos: una enorme red de cables de fibra óptica que transporta silenciosamente casi todo el tráfico internacional de Internet.
A pesar de su importancia para la fiabilidad y la resiliencia de Internet en nuestra vida cotidiana, los cables submarinos siguen siendo, en gran medida, invisibles para la mayoría de las personas. La atención del público suele centrarse en ellos únicamente cuando surge algún problema. Este carácter oculto dificulta comprender qué ocurre en el interior de estas vías de comunicación globales cuando se producen interrupciones.
En septiembre de 2025, los usuarios de diversas zonas de Asia y Oriente Medio sufrieron ralentizaciones en los servicios en la nube y en la conectividad a Internet. Posteriormente, Microsoft confirmó que el problema estaba relacionado con cortes en los cables submarinos del Mar Rojo.
Los informes relacionaron estas interrupciones con importantes sistemas de cable, como el SMW4 (Sudeste Asiático-Oriente Medio-Europa Occidental 4) y el IMEWE (India-Oriente Medio-Europa Occidental), que transportan ambos grandes volúmenes de tráfico entre Asia, Oriente Medio y Europa.
Dado que estos cables discurren por la misma región geográfica, cerca del mar Rojo, cualquier avería en un único punto afectaba a la conectividad de varios países. Para millones de usuarios, estas interrupciones no parecían deberse a un problema con un cable submarino, sino que se manifestaban en forma de videollamadas lentas, aplicaciones en la nube inestables, retrasos en los pagos y pantallas de carga.
Se han producido incidentes similares en otras partes del mundo a causa de las anclas de los barcos, la actividad pesquera, los terremotos y los cortes accidentales de cables. Sucesos como estos ponen de manifiesto hasta qué punto la Internet moderna depende de los cables submarinos, que la mayoría de las personas nunca ve.
Entender cómo fluye el tráfico de Internet es como resolver un laberinto
El enrutamiento en Internet es sumamente dinámico: incluso dos personas que se encuentren en el mismo salón y abran la misma página web al mismo tiempo pueden ver cómo su tráfico se enruta a través de rutas internacionales totalmente diferentes. Esto hace que identificar las averías y estimar su impacto resulte sorprendentemente difícil.
El reto se complica aún más porque muchos cables submarinos siguen rutas geográficas similares. Sobre el papel, estos cables pueden parecer geográficamente diversos, pero es posible que, aun así, dependan de una infraestructura física compartida. En consecuencia, una sola interrupción puede afectar a varios sistemas de cables al mismo tiempo.
Una mayor visibilidad de la infraestructura de cables submarinos podría ayudar a los operadores a detectar las interrupciones del servicio con mayor rapidez, redirigir el tráfico de forma más eficiente y diseñar sistemas de conectividad internacional más sólidos. Asimismo, podría ayudar a los responsables políticos a identificar vulnerabilidades críticas y a determinar en qué puntos podría ser necesaria una mayor redundancia.
En la actualidad, las herramientas tradicionales de medición de Internet pueden estimar los retrasos entre puntos de la red, pero a menudo no pueden determinar directamente qué cable submarino físico transporta el tráfico. Esto plantea importantes retos a la hora de detectar fallos, comprender las dependencias ocultas de la infraestructura y mejorar la planificación de la resiliencia.
A raíz de estas limitaciones, mi beca de investigación «Pulse Research Fellowship» para 2025 tiene como objetivo mejorar la visibilidad de la cartografía de los cables submarinos y la resiliencia de Internet. Estamos investigando cómo pueden utilizarse las mediciones de Internet a gran escala para comprender mejor estas rutas ocultas y mejorar la visibilidad de la infraestructura global de cables. Mediante el estudio de los patrones de comportamiento de la red en distintas regiones y sistemas de cables, nuestro objetivo es comprender mejor cómo fluye el tráfico durante incidentes tales como cortes de servicio, congestión y cambios de enrutamiento.
En una próxima publicación, compartiremos más información sobre nuestros hallazgos y lo que estos revelan acerca de la resiliencia de la Internet moderna.
Riya Ponraj es estudiante de doctorado en informática en la Universidad de Oregón y becaria de investigación de Pulse para 2025. Su investigación se sitúa en la intersección entre la medición de redes, la infraestructura de Internet y el aprendizaje automático.
Las opiniones expresadas por los autores de esta entrada del blog son exclusivamente suyas y no reflejan necesariamente las opiniones de Internet Society.
