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El 15 de julio de 2021, miles de personas salieron a las calles de toda Cuba para protestar contra el Gobierno. En respuesta, el Gobierno cortó rápidamente la conectividad móvil y el sistema telefónico para interrumpir el flujo de información, lo que dificultó que los ciudadanos y los activistas se movilizaran y se comunicaran entre sí. Los teléfonos móviles representan más de tres cuartas partes de todo el tráfico web en Cuba, y aproximadamente el 76 % del tráfico dentro del país se genera a través de dispositivos móviles (Statista). Aunque el acceso se restableció rápidamente, los cortes de Internet durante las protestas o los disturbios civiles afectan a la capacidad de los ciudadanos para obtener información precisa de fuentes gubernamentales cuando más la necesitan. Asimismo, a los ciudadanos les resulta más difícil ponerse en contacto con familiares y amigos que se encuentran en otras partes del país o en el extranjero. Si bien en Cuba se dispone de Internet desde hace varios años, el acceso está controlado por el Gobierno, que bloquea el acceso a determinados sitios web y exige permisos para las conexiones en domicilios particulares o empresas. El elevado coste del acceso por línea fija resultaba prohibitivo para la mayoría de los ciudadanos hasta 2018, cuando se empezaron a ofrecer planes de Internet móvil relativamente asequibles, lo que abrió el acceso —aunque censurado— a millones de personas.

  • Duración total 50 minutes

Flag of Cuba Cuba

Población
10 937 203
Clasificación ONU
  • Estado insular pequeño en vías de desarrollo

Freedom House clasifica la libertad en Internet como No libre

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Impacto local

El 15 de julio de 2021, miles de personas salieron a las calles de toda Cuba para protestar contra el Gobierno. En respuesta, el Gobierno cortó rápidamente la conectividad móvil y el sistema telefónico para interrumpir el flujo de información, lo que dificultó que los ciudadanos y los activistas se movilizaran y se comunicaran entre sí. Los teléfonos móviles representan más de tres cuartas partes de todo el tráfico web en Cuba, y aproximadamente el 76 % del tráfico dentro del país se genera a través de dispositivos móviles (Statista). Aunque el acceso se restableció rápidamente, los cortes de Internet durante las protestas o los disturbios civiles afectan a la capacidad de los ciudadanos para obtener información precisa de fuentes gubernamentales cuando más la necesitan. Asimismo, a los ciudadanos les resulta más difícil ponerse en contacto con familiares y amigos que se encuentran en otras partes del país o en el extranjero. Si bien en Cuba se dispone de Internet desde hace varios años, el acceso está controlado por el Gobierno, que bloquea el acceso a determinados sitios web y exige permisos para las conexiones en domicilios particulares o empresas. El elevado coste del acceso por línea fija resultaba prohibitivo para la mayoría de los ciudadanos hasta 2018, cuando se empezaron a ofrecer planes de Internet móvil relativamente asequibles, lo que abrió el acceso —aunque censurado— a millones de personas.

Otra información complementaria

Las mediciones revelaron una caída del tráfico de Internet en Cuba durante casi una hora.

IODA

https://ioda.inetintel.cc.gatech.edu/country/CU

Cloudflare Radar

Fuente

Informe de transparencia de Google

Fuente

Redes sociales

«Estábamos totalmente desconectados», afirmó Alexey Seijo, un pastor evangélico de la ciudad colonial de Camagüey. «No había forma de decirle a la gente: “Reunámonos en la plaza para gritar y manifestarnos”». - Fuente: WSJ «Al menos diez de mis amigos y compañeros de trabajo ni siquiera tenían servicio de teléfono fijo», afirmó Ángel Rodríguez, un activista de derechos humanos que vive en La Habana». — Fuente: WSJ

Cobertura mediática

«Estábamos totalmente desconectados», afirmó Alexey Seijo, un pastor evangélico de la ciudad colonial de Camagüey. «No había forma de decirle a la gente: “Reunámonos en la plaza para gritar y manifestarnos”». - Fuente: WSJ «Al menos diez de mis amigos y compañeros de trabajo ni siquiera tenían servicio de teléfono fijo», afirmó Ángel Rodríguez, un activista de derechos humanos que vive en La Habana». — Fuente: WSJ