Por qué no se puede confiar en la geolocalización por IP para las redes móviles y en el Sur Global
En resumen:
- Los investigadores, los responsables políticos y las empresas utilizan herramientas de geolocalización por IP para localizar a los usuarios de Internet a partir de sus direcciones IP con fines de publicidad dirigida, investigación sobre la banda ancha y toma de decisiones políticas.
- Las investigaciones revelan que los errores de geolocalización en las redes móviles son más de diez veces superiores a los de la banda ancha fija; así, en África y Asia se registran tasas de error del 66-72 % y del 53-61 %, respectivamente, frente a menos del 20 % en Europa.
- El problema es de carácter estructural e independiente del proveedor: los prefijos de geolocalización que abarcan las redes móviles cubren amplias zonas geográficas; los bloques de direcciones menos precisos son entre dos y tres veces más frecuentes en el Sur Global que en el Norte Global; y los cuatro proveedores registran índices de fallo prácticamente idénticos.
Imagine que es un investigador que estudia el acceso a la banda ancha en las zonas rurales de Kenia. Realiza una prueba de velocidad de Internet, anota la dirección IP y la consulta en una base de datos de geolocalización para confirmar la ubicación y evaluar la conexión de banda ancha. La base de datos sitúa la conexión en Nairobi, a 400 kilómetros de distancia. No tiene forma de saberlo a menos que anote manualmente la ubicación real de su prueba de velocidad. Como resultado, se asocia una ubicación errónea a su prueba de velocidad, y su análisis de la conectividad rural resulta engañoso.
El ejemplo es hipotético, pero el patrón no lo es. Mis colegas y yo, en Virginia Tech, hemos constatado que esto ocurre de forma sistemática en cuatro de las bases de datos de geolocalización de direcciones IP más utilizadas a nivel mundial.
¿Qué es la geolocalización por IP y por qué es importante?
Cada dispositivo conectado a Internet tiene una dirección IP que define su ubicación en la red, pero esta ubicación lógica no refleja necesariamente la ubicación física del dispositivo. A muchos actores de Internet les interesa conocer la ubicación física de los usuarios y los dispositivos en la red, entre ellos los proveedores de contenidos (para orientar o restringir los contenidos en función de la ubicación), los investigadores que estudian la brecha digital y los responsables políticos que desean conocer la cobertura de la banda ancha.
Las bases de datos de geolocalización de direcciones IP tienen como objetivo abordar el complejo problema de asociar direcciones IP a ubicaciones físicas para dar respuesta a estos casos de uso. Cuando estas bases de datos contienen errores, pueden situar erróneamente a los usuarios en el mapa, lo que da lugar a investigaciones equivocadas, servicios mal orientados y decisiones políticas basadas en supuestos inexactos.
Nuestra investigación pone de manifiesto que, cuando estas bases de datos de geolocalización contienen errores, la carga recae de manera desproporcionada sobre las comunidades que menos pueden permitírselo: las del Sur Global y aquellas que dependen exclusivamente de Internet móvil.
Las redes móviles presentan errores de geolocalización más de diez veces superiores a los de las redes fijas
Hemos evaluado cuatro de los principales proveedores de geolocalización de direcciones IP —MaxMind GeoLite2, IPinfo, IP2Location y DB-IP— comparándolos con más de 37 000 mediciones georreferenciadas del mundo real en 175 países, basándonos en datos de RIPE Atlas y en las mediciones de conectividad escolar del programa Giga de UNICEF.
Los resultados fueron coherentes y llamativos.
La precisión de la geolocalización es considerablemente menor en las redes móviles
Las redes móviles, por su propio diseño, separan la ubicación física del usuario de su dirección IP para facilitar la movilidad; por lo tanto, cabe esperar que la precisión de la geolocalización sea menor en las redes móviles que en las fijas; lo que no está claro es hasta qué punto puede ser significativa esta diferencia. El error medio de geolocalización en las redes móviles oscila entre 179 y 207 km en los cuatro operadores (Figura 1).
En las redes de banda ancha fija, los mismos proveedores registran márgenes de error de entre 3 y 16 km. Esto significa que, al menos en la mitad de los casos, se sitúa a un usuario de telefonía móvil a cientos de kilómetros de su ubicación real, una diferencia de un orden de magnitud que se mantiene en todos los proveedores que hemos analizado.
El Sur Global comete errores graves con mayor frecuencia
Los errores de geolocalización superan los 100 km en más de dos tercios de las observaciones en África y en más de la mitad de las de Asia (Figura 2). Por el contrario, estos índices de error significativos se mantienen por debajo del 25 % en Europa y América del Norte. Esta disparidad se mantiene en los cuatro proveedores.
Cambiar de proveedor de geolocalización por IP no sirve de nada
Los cuatro proveedores obtienen resultados similares en las redes móviles y en el Sur Global, a pesar de que cada uno de ellos utiliza metodologías independientes.
¿Qué factores limitan la precisión?
La uniformidad con la que se producen los fallos en los cuatro proveedores apunta a una causa estructural, y no a un único error de base de datos que pueda solucionarse. Nuestro análisis identifica dos factores que agravan la situación.
Los prefijos de geolocalización que abarcan las redes móviles cubren amplias zonas geográficas
Cada base de datos de geolocalización asigna una ubicación prevista a un rango de direcciones IP, lo que denominamos «prefijo de geolocalización». Hemos medido directamente la extensión geográfica de estos prefijos: aproximadamente el 70 % de los que abarcan redes móviles se extienden a lo largo de más de 100 km, frente al 22-34 % en el caso de las redes fijas.
Este mismo problema es más grave en el Sur Global, donde los prefijos amplios son entre dos y tres veces más frecuentes que en el Norte Global, con una extensión geográfica media que alcanza los 315-413 km, frente a los 186-269 km.
La precisión de una base de datos depende de la granularidad de los prefijos que utilice, y la mayoría de los prefijos de telefonía móvil y del Sur Global son demasiado poco precisos como para permitir estimaciones de ubicación a nivel subnacional.
¿Por qué son estos prefijos tan toscos?
En las redes móviles, el NAT de nivel de operador (CGNAT) asigna una única dirección IP pública compartida a numerosos abonados repartidos por amplias zonas geográficas [Richter et al., IMC 2016]. Estudios previos han demostrado además que África y Asia presentan las proporciones de usuarios por dirección IP más elevadas a nivel mundial, lo que significa que un mayor número de abonados comparte un número menor de direcciones públicas precisamente en aquellas regiones en las que la geolocalización ya presenta mayores dificultades.
Nuestro análisis revela que los proveedores de geolocalización suelen realizar agregaciones más allá de los límites de enrutamiento del Protocolo de puerta de enlace fronteriza (BGP), utilizando bloques de direcciones de mayor granularidad que los empleados por la infraestructura de enrutamiento global.
Aunque pueda parecer que el mero hecho de utilizar prefijos más pequeños mejoraría la precisión, no siempre es así. Los prefijos BGP anunciados más pequeños no se corresponden necesariamente con regiones geográficas más específicas (por ejemplo, pueden existir con fines de enrutamiento o de seguridad, en lugar de representar áreas físicas diferenciadas), y los proveedores a veces agrupan prefijos para reducir el tamaño de la base de datos.
No obstante, observamos que estos prefijos más generales se asocian a errores de geolocalización mayores que los prefijos más específicos o de igual tamaño, y este patrón es entre dos y tres veces más frecuente en el Sur Global que en el Norte Global.
En conjunto, estos factores ayudan a explicar por qué mejorar la precisión en estos contextos no es simplemente una cuestión de actualizar una base de datos.
Recomendaciones para un uso responsable de la geolocalización por IP
Las siguientes recomendaciones tienen implicaciones directas para cualquier persona que utilice la geolocalización por IP en el ámbito de la investigación o la formulación de políticas.
- Se recomienda actuar con cautela a la hora de formular afirmaciones geográficas a nivel subnacional sobre direcciones IP móviles o direcciones IP del Sur Global. Nuestros resultados indican que, en muchos casos, los datos no respaldan de forma fiable dichas afirmaciones en los cuatro proveedores que hemos evaluado, que abarcan 175 países.
- Considere el tamaño del prefijo de geolocalización como un indicador de la posible incertidumbre en las estimaciones de ubicación. Los prefijos de geolocalización más largos se asocian a una mayor variabilidad en la precisión y pueden indicar casos en los que las estimaciones de ubicación deben interpretarse con mayor precaución o con una ponderación adecuada, en función del análisis.
- Los responsables políticos y las entidades financiadoras deberían analizar minuciosamente los datos que dependen de la geolocalización. Los mapas de banda ancha, las evaluaciones de equidad digital y los estudios sobre conectividad que se basan en la geolocalización por IP pueden ofrecer una imagen distorsionada de determinadas regiones, especialmente cuando la granularidad de los prefijos es baja y predominan las redes móviles.
Consulte nuestra metodología completa y nuestras conclusiones en nuestro artículo titulado «Lost in the Prefix: Revisiting IP Geolocation Accuracy Across Networks and Geographies».
Syed Tauhidun Nabi es doctorando en Informática en Virginia Tech, bajo la dirección del Dr. Shaddi Hasan, y becario del programa Pulse Research de Internet Society para 2026.
Las opiniones expresadas por los autores de esta entrada del blog son exclusivamente suyas y no reflejan necesariamente las opiniones de Internet Society.
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