Captura de pantalla de la aplicación OONI Probe

La medición de la censura en Internet: retos, tendencias y repercusiones

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En resumen:

  • La censura en Internet es cada vez más sofisticada, selectiva y difícil de detectar.
  • Los datos de medición de la red obtenidos mediante colaboración colectiva de OONI permiten llevar a cabo investigaciones y sirven de apoyo a las campañas de defensa y a la respuesta rápida ante casos de censura en Internet.
  • Los datos longitudinales de OONI revelan varias tendencias clave sobre la evolución de la censura en Internet a nivel mundial, entre las que se incluyen los bloqueos selectivos e intermitentes destinados al control a corto plazo, y los bloqueos a largo plazo destinados a la represión sistémica.

La censura en Internet es cada vez más sofisticada y difícil de detectar, lo que hace que la transparencia sea más urgente que nunca.

Países como Rusia y Kazajistán están bloqueando el acceso a numerosos medios de comunicación independientes, mientras que las restricciones en las redes sociales durante las elecciones y las manifestaciones son cada vez más habituales en todo el mundo. Incluso los países democráticos están ampliando sus prácticas de censura. Por ejemplo, Albania bloqueó TikTok el año pasado, mientras que España ha bloqueado de forma intermitente partes de la red, dirigiendo sus medidas contra la infraestructura de Cloudflare utilizada por los sitios web de retransmisión de LaLiga.

Estos casos los documenta el Open Observatory of Network Interference (OONI), una organización sin ánimo de lucro que alberga el mayor conjunto de datos abierto del mundo sobre la censura en Internet, recopilado a partir de mediciones realizadas mediante colaboración ciudadana. En esta entrada de blog se analizan brevemente los retos que plantea la medición de la censura en Internet, las nuevas tendencias en materia de censura y cómo la medición de Internet contribuye a la defensa de los derechos humanos.

Dificultades a la hora de medir la censura en Internet

Confirmar si existe censura en Internet rara vez es tan sencillo como decir «sí» o «no», «bloqueado» o «no bloqueado».

Hay muchos factores que pueden hacer que un servicio parezca inaccesible, incluso cuando no se haya restringido de forma intencionada. Una página web alojada en un servidor poco fiable puede quedar temporalmente fuera de servicio sin que haya ninguna interferencia gubernamental, y los usuarios que se conecten a través de redes inestables pueden tener dificultades para acceder a páginas web o aplicaciones. Incluso las configuraciones erróneas del DNS pueden impedir el acceso, aunque no tengan nada que ver con la censura.

Los falsos positivos son habituales, y el reto se complica aún más debido a las numerosas formas en que se puede aplicar la censura: desde la manipulación del Sistema de Nombres de Dominio (DNS) y el bloqueo de direcciones IP hasta métodos más sutiles, como la limitación del ancho de banda o la inserción de respuestas falsificadas. Un sitio web puede ser accesible en una red pero estar bloqueado en otra, lo que hace que sea imprescindible realizar pruebas generalizadas y descentralizadas para obtener conclusiones fiables.

OONI aborda estos retos mediante el desarrollo de metodologías de medición abiertas—fomentando la revisión por pares y las aportaciones de los expertos— y mediante el uso de mediciones de control a efectos comparativos. Asimismo, utilizamos una métrica probabilística para estimar la probabilidad de que un recurso determinado esté restringido dentro de una red y un periodo de tiempo específicos. Este enfoque, implementado en OONI Pipeline v5, compara las mediciones y aplica heurísticas para clasificar los resultados como «bloqueado», «inactivo» u «OK», con determinadas estimaciones de confianza.

Las mediciones recopiladas directamente de las redes locales —en lugar de mediante pruebas a distancia— resultan especialmente valiosas, ya que reflejan cómo experimentan realmente los usuarios la censura. Cuando los voluntarios realizan pruebas basadas en contenidos que se les muestran bloqueados y dentro de su contexto local, es más probable que los datos capten episodios de censura repentinos y específicos de ese contexto.

Así es como funciona OONI: personas de todo el mundo ejecutan OONI Probe y aportan mediciones de las redes a las que están conectadas. La disponibilidad de los datos depende de lo que decidan comprobar, cuándo y dónde, por lo que la cobertura varía considerablemente de un país a otro e incluso entre redes dentro de un mismo país. La cobertura desigual de las mediciones supone un reto importante, ya que detectar —y confirmar— la censura de forma fiable requiere datos continuos para aumentar la fiabilidad.

Los casos de censura suelen producirse en situaciones de alto riesgo—como durante las protestas contra el Gobierno— en las que la realización de pruebas conlleva riesgos reales para los colaboradores, lo que plantea dificultades adicionales a la hora de realizar mediciones y detectar la censura. En OONI, damos prioridad a la seguridad de los usuarios y nos aseguramos de que cualquier persona que contribuya con mediciones dé su consentimiento informado, el cual obtenemos a través de un cuestionario incluido en nuestras aplicaciones OONI Probe.

Tendencias emergentes en materia de censura en Internet

Los datos longitudinales de OONI revelan varias tendencias clave sobre la evolución de la censura en Internet a nivel mundial:

La globalización y la normalización de la censura en Internet

La censura a nivel de red ya no se limita a países como China o Irán. En la actualidad, casi todos los países aplican algún tipo de censura, aunque lo que se bloquea —y el impacto de dichos bloqueos— varía considerablemente. La mayoría de los países cuentan ahora tanto con la infraestructura técnica como con los marcos jurídicos necesarios para aplicar restricciones a nivel de red.

Bloqueos selectivos e intermitentes para el control a corto plazo

Muchos gobiernos aplican medidas de censura temporal durante acontecimientos políticamente delicados, como elecciones, manifestaciones o conflictos. Estos bloqueos suelen dirigirse a sitios web o aplicaciones concretas; por ejemplo, WhatsApp y Facebook fueron bloqueados recientemente en Uganda tras las elecciones generales de 2026. Estas medidas a corto plazo, que suelen durar desde unas pocas horas hasta varias semanas, limitan los costes políticos y económicos, al tiempo que permiten a las autoridades controlar el discurso público y restringir el flujo de información cuando más importa.

Bloqueos de larga duración para la supresión sistémica

Los bloqueos a largo plazo, que se prolongan durante años, están diseñados para imponer ideologías, políticas y leyes en Internet. A diferencia de los bloqueos a corto plazo, que se dirigen a sitios web o aplicaciones concretas, estas medidas suelen restringir categorías enteras de contenidos considerados inaceptables desde el punto de vista legal o social. Dicha censura silencia con frecuencia a las comunidades marginadas y refuerza el statu quo. Entre los ejemplos se incluyen el bloqueo de sitios web relacionados con los derechos de las personas LGBTQI, los grupos étnicos o religiosos minoritarios y los derechos reproductivos. En Tanzania, por ejemplo, se han aplicado bloqueos generalizados dirigidos a contenidos relacionados con las personas LGBTQI tras años de represión contra estas comunidades.

Una censura menos transparente en una web cada vez más cifrada

A medida que más sitios web adoptan HTTPS y los estándares de cifrado, la censura se ha vuelto menos visible. Las páginas de bloqueo tradicionales, que informan a los usuarios cuando el acceso se restringe de forma intencionada, son ahora menos habituales. En su lugar, los gobiernos interfieren cada vez más en el propio Protocolo de la Capa de Transporte (TLS), utilizando a menudo equipos avanzados como la tecnología de inspección profunda de paquetes (DPI). Los datos de OONI muestran que se están documentando casos de interferencia basada en TLS en numerosos países, lo que refleja el creciente alcance de la industria global de la tecnología de censura. Con la interferencia en TLS, los usuarios suelen encontrarse con un error de conexión genérico en lugar de una página de bloqueo, lo que dificulta distinguir la censura intencionada de los fallos de red u otros problemas técnicos. De este modo, irónicamente, una web más cifrada puede hacer que la censura resulte menos transparente.

Limitación de ancho de banda y deterioro del servicio

Los gobiernos recurren cada vez más a la limitación del ancho de banda como una forma más sutil de control, restringiendo el acceso a determinados servicios sin bloquearlos por completo. Esto puede ralentizar las aplicaciones de mensajería u otras plataformas, lo que desalienta su uso, aunque la conexión permanece técnicamente intacta. Para investigar estos casos, OONI desarrolló una metodología para medir la limitación selectiva del ancho de banda, que se aplicó y validó mediante investigaciones en el mundo real sobre casos en Kazajistán, Rusia y Turquía.

La censura frente a las tecnologías de protección de la privacidad

Las autoridades también están tomando medidas contra las tecnologías emergentes relacionadas con la privacidad. Irán, por ejemplo, lleva bloqueando el DNS cifrado al menos desde 2020, mientras que Rusia bloqueó el protocolo «Encrypted Client Hello» (ECH) en noviembre de 2024. Estas medidas dificultan que los usuarios eludan la censura y, al mismo tiempo, reducen la privacidad en línea. En respuesta a ello, OONI ha desarrollado nuevos experimentos para medir el ECH y el DNS cifrado. Estos se han integrado en OONI Probe, y las mediciones se publican en tiempo real como datos abiertos procedentes de todo el mundo.

El auge de las intranets nacionales y los enfoques basados en listas de permitidos

Algunos gobiernos están avanzando hacia redes nacionales sometidas a un estricto control. En países como Irán, Rusia y Myanmar, las autoridades están probando el sistema de «listas de permitidos», que limita el acceso a servicios o sitios web autorizados y, en la práctica, crea zonas aisladas de Internet.

Estas tendencias ponen de manifiesto que la censura en Internet es cada vez más sofisticada, selectiva y difícil de detectar, lo que subraya la importancia de llevar a cabo un seguimiento continuo y de realizar actividades de defensa para salvaguardar el acceso a Internet y los derechos digitales.

De la evaluación a la defensa de los derechos

La medición de las redes nos permite observar cómo se gestiona el tráfico de Internet en la práctica. Dado que la censura suele aplicarse a nivel de red, estas mediciones pueden revelar qué se bloquea, cómo se bloquea, cuándo se produce y qué red es la responsable. Este nivel de información puede aportar pruebas de la censura, lo que convierte a la medición de redes en una herramienta poderosa para la defensa de una Internet abierta.

Por este motivo, OONI ha sido un miembro activo de la campaña mundial #KeepItOn desde 2016, apoyando a cientos de organizaciones de derechos humanos de todo el mundo en el uso de los datos de OONI para luchar contra los cortes de Internet. Como resultado, los datos de OONI han respaldado iniciativas de defensa que cuestionan los bloqueos de las redes sociales en numerosos países, entre ellos Gabón, Tanzania, Nepal, Togo y Mozambique, así como intervenciones políticas y jurídicas, como las peticiones presentadas ante el Tribunal Superior de Pakistán y Kenia.

Al mismo tiempo, la magnitud del conjunto de datos de OONI refuerza su valor para la defensa de causas. Con más de 3.000 millones de mediciones recopiladas de 30.000 redes en 245 países y territorios desde 2012, los datos de OONI constituyen el mayor conjunto de datos abierto del mundo sobre la censura en Internet de este tipo. Cada mes se recopilan decenas de millones de nuevas mediciones procedentes de unos 180 países. Cada día se publican en tiempo real nuevas mediciones de todo el mundo.

Los datos de OONI constituyen un amplio conjunto de datos que espera ser explorado. Su amplitud y profundidad facilitan la investigación, mientras que la publicación en tiempo real de las mediciones respalda las iniciativas de defensa y de respuesta rápida. Estos datos se utilizan habitualmente en el proyecto «Pulse Shutdown» de la ISOC para documentar los bloqueos de redes sociales en todo el mundo, y usted también puede hacer uso de ellos. Participe y ayude a defender una Internet libre y abierta.

María Xynou es cofundadora y directora de participación estratégica del Observatorio Abierto de Interferencias en la Red (OONI).

Las opiniones expresadas por los autores de esta entrada del blog son exclusivamente suyas y no reflejan necesariamente las opiniones de Internet Society.